miércoles, 6 de abril de 2011

MIEDO AL AMOR

por: Ana Cecilia Guingue

Hace unos días, de paseo por Medellín, me encontré con viejos amigos de infancia y adolescencia. Amigos de esos con los que pareciera que el tiempo no pasa pues al reencontrarse con ellos después de años se siente la confianza y la transparencia de haber estado juntos siempre.
A mis amigos siempre los recordé ingenuos e inocentes, con las ilusiones de la vida vivas y alegres. Pero esta vez, ante su sorpresa por ciertos arrojos que me he permitido últimamente, surgió un tema entre nosotros: El miedo al amor.
Mis amigos están profundamente dolidos por las rupturas recientes de sus relaciones de pareja. Esto los llena de miedo y desilusión porque sus ideales de amor único, eterno, impoluto fueron defraudados por la realidad de sus vidas. Ante esto, han construido para ellos una barrera de protección hecha de incredulidad, desapego y falta de voluntad para comprometerse.
Yo puedo comprenderlos pues también he sentido esa desilusión, sin embargo hay algo extraño en mí que, a pesar del dolor que he sentido en muchos momentos, no me detiene al momento de abrir mi corazón y dejarme tocar por la belleza de las personas que pasan por mi vida. Creo que esta cosa extraña en mí consiste en que sería tan aburrida la vida para mí sin amor, sin sentirme enamorada, que prefiero correr el riesgo.
Será que vivir protegiéndonos es la forma más plena y vital para nosotros? Será que protegiéndonos podemos sacar lo mejor de nosotros y sentir la plenitud de la vida?
Yo no creo. La vida tiene sus riesgos y entregarnos a los demás y dejar salir nuestra belleza también los tiene. Pero al permitirnos encontrar y conectarnos con un sentido profundo de vida, los riesgos se vuelven más pequeños porque podemos comprender que nuestra vida no depende de una sola persona, sino que nuestra vida está motivada por ese sentido profundo nuestro.
Y tal vez así sea más fácil para nosotros perdonar y perdonarnos nuestras rupturas amorosas y poder comprender que la alegría del amor no depende de que sea único, eterno e impoluto.
Entonces hagamos todo lo que sea necesario para perdonar a otros y a nosotros mismos, conectémonos con un sentido profundo de vida y llenémonos de este para darle sentido a cada paso que decidamos dar y permitamos la aventura, los juegos y los intentos, que así no sean perfectos y eternos nos llenan de vitalidad y alegría y nos permiten gozar de ese sentimiento maravillosos que es el amor.



jueves, 10 de marzo de 2011

El Derecho a Elegir, una y otra vez.

Por: Laura Jiménez

Ahora es momento para hablar de mi, soy mujer, colombiana, latinoamericana,, psicologa, coach , líder y empresaria. Miembro de una familia, hermana mayor de tres hombres e hija de padres que hoy no conviven juntos, y sin embargo han sido un ejemplo para hacer uso del derecho que tenemos todos los seres humanos, PARA  elegir cómo y dónde estar mejor. Desde hace unos años he trabajado junto con tres hombres en darle continuidad a un proyecto que nació desde el corazón. Hemos usado su hermosa belleza para convocar, seducir y enamorar a otras mujeres y nuestro desafío es hacerlo y mantenernos inspirando para consolidar nuestro proyecto hoy, con sentido de propósito, profesionalismo y excelencia.

Gracias a esos hombres, a sus personalidades inspiradoras y cuestionadas, y a muchas manos más, hoy nuestra empresa permanece.

En Coaching Group somos el 83%,  mujeres.

Si 19 mujeres y cuatro hombres y saben qué ? Nos ha resultado el desbalance de genero, hemos permanecido y crecido juntas y juntas con ellos.

Como mujeres hemos sido diseñadas para recibir, para dar luz, para fortalecer desde el amor y la conexión.

Nuestra pasión, la creatividad y  la recursividad han sido fuerzas que además de ponernos al servicio de otros , han abierto caminos para la reinvensión de nuestras relaciones y el lugar que ocupamos en nuestra sociedad. Sí, tenemos esa valiosa capacidad de reinventarmos,  y cuando lo hacemos y lo hacemos desde el corazón, la ambición, el poder, el reconocimiento y todo lo que nuestro ego pide se alinean para permitirnos avanzar. Transformamos nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espiritu, cuantas veces sea necesario.

Es probable que hayan notado que cuando estamos tristes, vacias, asustadas, frustradas, deprimidas, desconfiadas el mundo a nuestro alrededor no fluye igual, oimos voces que nos piden volver y vemos caras que nos piden que traigamos de nuevo nuestro centro. Pero no se vayan a confundir ...  esto que menciono no tiene nada que ver, con la absurda idea que aprendimos hace años, de tener que ser perfectas y hacer que los demás a nuestro alrededor también lo sean. La  fortaleza y perfección están en la sensibilidad y la capacidad de reconocer cuando hay inconformidad o necesidad.

Las mujeres permitimos la vulnerabilidad. Por eso  nuestros cambios de estado, nuestras emociones encontradas, nuestras pasiones desbordadas y en fin ... Contamos con un cuerpo que lo permite


Y si esto es así .... Muchas de ustedes se estarán preguntando como yo, y ¿ entonces que es aquello que nos ha limitado?

Cuál dirían ustedes que es la respuesta ...

La necesidad de control, el temor que nos da reconocer que otras personas tienen o son lo que quisieramos para nosotros, el perder importancia en la vida de alguien que amamos como resutado de un proceso natural,  la comparación, la dificultdad para no poner límites, la complacencia, la confusión entre el servicio y el servilismo, la competencia a la que nos invita el exterior, las fuertes emociones cuando dejamos de sentirnos honradas, ir detrás de los sueños de otros y no necesariamente de los nuestros  ... Esas serían mis respuestas ... Y esto también nos hace valiosas.

Nos parecemos a los hombres, nuestras energias son distintas, pero nuesta humanidad nos hace iguales.

¿ Y que pasa sI USAMOS nuestro derecho a elegir, a responder en lugar de reaccionar, y lo hacemos con centro, con verdadera conexión con nuestro cuerpo?

La fuerza, la pasión y aquello que emerge auténticamente como sucede en la naturaleza, es la transformación de las dificultades, de las diferencias  en  la validación y el respeto por aquello que honramos y defendemos ... Sino transformamos nuestra heridas pasadas en caminos transitables, no ocurrirá la transformación para nosotras, ni para quienes están cerca nuestro, ese es nuesto poder y ahí radica parte de nuestra esencia colectiva,

Entonces, cada día, cada minuto, cada segundo, preguntemonoS:

¿ Que podemos hacer para capitalizar y potenciar lo que nos funciona y nos fluye ?

Cada una tendrá su formula, y cualquiera que ella sea, es válida y hay un mundo adentro y afuera esperando para recibirlas.

jueves, 27 de enero de 2011

CARTA A MI YO FUTURO

Estaba sentada frente al computador con muchas ideas y sobre todo emociones para escribir, pero nada se concretaba en palabras fluidas, hasta que de pronto esto surgió, una carta a mi yo futuro.
Así que, después de que leas esta carta, puedes hacer comentarios o escribir la tuya propia a tu YO FUTURO, y con gusto la podremos en nuestro blog, para qué recuerdes, tu compromiso contigo y para que, juntos creemos mejores futuros para todos y todas.  
Carta a mi YO FUTURO,
Querida Angela,
Quiero que tengamos una vida en total hermandad y gratitud. Quiero que me sigas queriendo como me has aprendido a querer durante estos últimos años y que tu amor hacia mí no dependa de que otros me quieran o me acepten. Claro, ya habrás madurado algo  más para entonces, y sabrás que las arrugas de tus ojos y que tu cadera más ancha por pura genética y por el placer de uno que otro exceso alimenticio, son dignas de los maravillosos años que hemos vivido.
Amarás más aún a tus padres, estén o no vivos. Y estarás tomando té, vino o lo que sea, con tus amigas de siempre, las del alma y con los amigos de la vida.  Tu hijo se reirá de ti como ya lo hace, porque ha aprendido también a reírse de sí mismo.  Llorarás también, porque te conmueves con quienes amas y con las historias lejanas y ajenas que se escapan de las rendijas de la felicidad.
Contarás cuentos de esperanza, sobre cómo tu trabajo transformó vidas, sobre cómo tus compañeros de sueños construyeron un lugar de unidad para trabajar como siempre lo habían soñado. Seguirás viendo el vaso medio lleno,  porque esa es la vida que nos hemos fabricado. Abundante, rica, próspera.  Amarás a tu pareja con la ilusión de seguir andando juntos y seguirás construyendo sueños tuyos, conjuntos, ajenos.
Vivirás con alegría y amarás con pasión, pero con la tranquilidad y la sabiduría que dan los años. Viajarás y serás ángel para muchos que pasarán y han pasado por tu vida.  Habrás escrito un libro, pero sobre todo habrás escrito tu vida con tinta de amor, plenitud y comunión, contigo, la vida y la naturaleza.  Bendecirás y serás bendecida una y otra vez por quienes te acompañan en el cielo y en la tierra.  Vivirás en aquella casa soñada y regarás las plantas con el amor que alguna vez lo hizo tu abuela.
Habrás fabricado tu propio paraíso, pero no uno insulso y perfecto, por el contrario, uno lleno de esos matices que nos hacen tan humanos y magníficamente imperfectos. Un paraíso en el que todos caben, vulnerables, escépticos, racionales, sentimentales, intuitivos, locos, cuerdos. Todos, porque todos tienen algo en común: el amor por la vida.
Disfrutarás de la compañía plena, de la música, de la risa y la comida. Gozarás también con la soledad, esa que hemos aprendido a querer tanto, porque nos regala lo mejor de nosotras: a nosotras mismas.
Habrá aún tanto por contar, por deleitarse, por sentir que no nos alcanzarán los días ni las noches para conversarlo, recordarlo, repasarlo. Viviremos así, te lo garantizo, porque  ya está sucediendo, y porque, como diría un amigo, seré guardián de tus sueños, pero sobre todo de tu mente, de tus emociones y de tu espíritu para que hoy y todos los días siguientes transites por esta, nuestra bella vida.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La Vida en Pausa

Por: Ángela María Peña Luque
Estoy en el aeropuerto de Medellín-Colombia. Me doy cuenta que llevo viajando 2 meses entre varias ciudades del país con un lapso máximo de 15 días entre viaje y viaje.  Me hace feliz viajar (estoy hablando de viajes de trabajo), así sea de un día para otro con un equipaje exiguo que se resiste a ser de ejecutiva.  Me encanta todo de los viajes. El aeropuerto, la sala de espera, los aviones, llegar a hoteles buenos y ser atendida como reina.
Para algunos es una pesadilla, andar de un lado para otro, alejarse de los hijos, marido, esposa. Para mi es un placer, y ese placer se exacerba cuando viajo sola. Que mis compañeros de trabajo no se lo tomen a mal, me encanta lo que nos acercan los viajes y lo mucho que se puede disfrutar una larga espera en compañía. Pero es que viajar sola es un deleite, es como tener un postre delicioso sólo para mi.   Y hasta aquí, supongo, se deben estar preguntando que lo hace tan placentero.  Verán, para mi esos viajes de trabajo son como ponerle pausa a la película de mi vida, contemplarla literalmente desde el cielo y por tanto, no preocuparme por el tiempo.  El tiempo, al contrario se vuelve mi aliado, transcurre a un ritmo pausado, lleno de vida y de respuestas a mis preguntas; preguntas sobre el amor, sobre la vida, sobre cómo quiero diseñar mi futuro, etc. En ese espacio donde todo está suspendido, surgen los mejores planes, las mejores ideas, y también las confrontaciones más duras, las inevitables verdades sobre mi.  También es, ahí mismo, donde encuentro el coraje de seguir mi camino, de reinventarme o simplemente gozarme. Hasta surge una extraña aceptación hacia mi misma  que me asombra y me conmueve; como aceptar el hecho de que me gusta estar sola, que me gusta sentir que nadie dependa de mi y que solo yo soy responsable por quien yo soy y nadie más y por nadie más.  Pero lo más satisfactorio, más que reconocer mi gusto por la soledad, es sentirme libre del tiempo. Qué más puedes hacer en una sala de espera, qué esperar, para eso es… Y claro, puedes esperar ocupándote o deleitándote. Así que yo decido deleitarme con un buen libro, o escribiendo, o haciendo algo que honre el nombre de sala de espera… donde todo lo externo y lo ajeno a mi puede esperar.  Ahí comprendo la virtud de la paciencia, lejos de aguantar es extasiarse con el presente porque lo que esperas simplemente puede esperar.
Y después, en un avión, desafías la gravedad. Todo se puede hacer liviano, nada es sumamente preocupante ni sumamente grave, ahí arriba es posible todo y si crees en Dios o en los ángeles, o la Virgen, inevitablemente, aunque sepas que no están en esas nubes de algodón, los sientes más cerquita.  
Desde esta perspectiva, donde todo entra en pausa, donde el afán se cambia por el arte de saber esperar, y lo grave se hace liviano, y hasta espiritual,  no parece haber razón para volver a echar a andar la vida otra vez, y oprimir el botón de “play” para continuar la película o el video que me he montado.   Pero es en la vida,  es en el “play” donde la pausa cobra sentido para mi, es ahí donde practico la paciencia, la liviandad y la creatividad.  Es donde lo imaginado cobra vida de verdad y, donde, la que me he reinventado en el  lapso que dura la pausa, puede actuar y por ende crear una mejor película.   Así es, para mi sin una buena “pausa” no hay un buen “play”.

martes, 28 de septiembre de 2010

PRESENCIA FEMENINA

PRESENCIA FEMENINA es un blog creado por el grupo PRESENCIA FEMENINA de COACHING GROUP (www.coachinggroup.net). 

Aquí queremos escribir, pensar en voz alta y pensar con el corazón, para que mujeres y hombres se sientan libres de expresar lo que desde nuestra perspectiva significa balancear nuestra energía femenina (y por ende la masculina), ya sea por exceso o por defecto.  Los hombres son bienvenidos, no sólo porque también les compete balancear sus energías, sino porque además pueden decirnos cómo nos ven a veces, y eso cómo los afecta, los toca, los beneficia o los agrede.

No somos esotéricas, no queremos charadas espirituales, ni arengas feministas. Nos nutrimos de nuestra experiencia y de la experiencia de muchas otras personas que ven la importancia de darle un lugar y un valor a lo femenino al lado de lo masculino, lo cual sin duda implicará hablar de las emociones, de nuestros pensamientos más profundos, de nuestra vida espiritual, sexual,  laboral, etc.

Bienvenida, bienvenido a este espacio para que conversemos, nos ríamos y nos conmovamos también de cómo es tu presencia femenina en tu casa, en el trabajo, en la comunidad, en tu mundo.