Estaba sentada frente al computador con muchas ideas y sobre todo emociones para escribir, pero nada se concretaba en palabras fluidas, hasta que de pronto esto surgió, una carta a mi yo futuro.
Así que, después de que leas esta carta, puedes hacer comentarios o escribir la tuya propia a tu YO FUTURO, y con gusto la podremos en nuestro blog, para qué recuerdes, tu compromiso contigo y para que, juntos creemos mejores futuros para todos y todas.
Carta a mi YO FUTURO,
Querida Angela,
Quiero que tengamos una vida en total hermandad y gratitud. Quiero que me sigas queriendo como me has aprendido a querer durante estos últimos años y que tu amor hacia mí no dependa de que otros me quieran o me acepten. Claro, ya habrás madurado algo más para entonces, y sabrás que las arrugas de tus ojos y que tu cadera más ancha por pura genética y por el placer de uno que otro exceso alimenticio, son dignas de los maravillosos años que hemos vivido.
Amarás más aún a tus padres, estén o no vivos. Y estarás tomando té, vino o lo que sea, con tus amigas de siempre, las del alma y con los amigos de la vida. Tu hijo se reirá de ti como ya lo hace, porque ha aprendido también a reírse de sí mismo. Llorarás también, porque te conmueves con quienes amas y con las historias lejanas y ajenas que se escapan de las rendijas de la felicidad.
Contarás cuentos de esperanza, sobre cómo tu trabajo transformó vidas, sobre cómo tus compañeros de sueños construyeron un lugar de unidad para trabajar como siempre lo habían soñado. Seguirás viendo el vaso medio lleno, porque esa es la vida que nos hemos fabricado. Abundante, rica, próspera. Amarás a tu pareja con la ilusión de seguir andando juntos y seguirás construyendo sueños tuyos, conjuntos, ajenos.
Vivirás con alegría y amarás con pasión, pero con la tranquilidad y la sabiduría que dan los años. Viajarás y serás ángel para muchos que pasarán y han pasado por tu vida. Habrás escrito un libro, pero sobre todo habrás escrito tu vida con tinta de amor, plenitud y comunión, contigo, la vida y la naturaleza. Bendecirás y serás bendecida una y otra vez por quienes te acompañan en el cielo y en la tierra. Vivirás en aquella casa soñada y regarás las plantas con el amor que alguna vez lo hizo tu abuela.
Habrás fabricado tu propio paraíso, pero no uno insulso y perfecto, por el contrario, uno lleno de esos matices que nos hacen tan humanos y magníficamente imperfectos. Un paraíso en el que todos caben, vulnerables, escépticos, racionales, sentimentales, intuitivos, locos, cuerdos. Todos, porque todos tienen algo en común: el amor por la vida.
Disfrutarás de la compañía plena, de la música, de la risa y la comida. Gozarás también con la soledad, esa que hemos aprendido a querer tanto, porque nos regala lo mejor de nosotras: a nosotras mismas.
Habrá aún tanto por contar, por deleitarse, por sentir que no nos alcanzarán los días ni las noches para conversarlo, recordarlo, repasarlo. Viviremos así, te lo garantizo, porque ya está sucediendo, y porque, como diría un amigo, seré guardián de tus sueños, pero sobre todo de tu mente, de tus emociones y de tu espíritu para que hoy y todos los días siguientes transites por esta, nuestra bella vida.